Descifrando el dolor...


Comprender el significado del dolor físico nos permitirá entender y darle un sentido al sufrimiento psicológico. El dolor cumple una de la funciones adaptativas más importantes para la supervivencia del hombre: avisar que un órgano físico está funcionando malo está siendo agredido, para que sea reparado o defendido. Una vez activada la señal de alarma, su impacto es de tal magnitud que no puede pasar desapercibido. El dolor duele, y mucho y no es para menos, si consideramos las enormes implicaciones que tiene para la vida humana. Si la advertencia fuera suave y amable ignoraríamos la información, y la enfermedad o la dolencia seguiría avanzando. El dolor nos da conocimiento de causa para intentar solucionar el problema. Pese a lo primitivo y tormentoso del método, no deja de ser ventajoso poder contar con un guardián tan eficiente que nos indique cuando algo anda mal. Sin embargo, no se debe desconocer que el dolor a veces se ceba en su función y se vuelve demasiado insistente. El cerebro humano no posee un sistema! de retroalimentación para contestar al aviso doloroso: el dolor no entiende este lenguaje, si no más de uno se hubiera muerto en la sala de espera. Si se obtiene la cura o se restablece la normalidad del órgano, él se calma., Si no es así persiste incisiva y categóricamente hasta que llegue la sanación.

La mente inventa el sufrimiento

Al "dolor psicológico" lo llamamos sufrimiento. De manera similar a lo que ocurre con la biología, el sufrimiento también cumple una canción de aviso en el mundo psicológico. Por ejemplo, cuando alguien nos rechaza, este "dolor" nos está diciendo que hay una estructura mental afectada o un apego irracional que debemos destruir (ej. necesidad de aprobación). Cuando pierdo un partido de tenis y siento aflicción profunda por ello, este sentimiento negativo de "pérdida" dice que se ha visto alterada la autoexigencia, es decir, la "necesidad de ganar" ha sufrido una derrota, y por lo tanto, "duele:". En ambos casos, un sentimiento de incomodidad nos indica que cierta necesidad psicológica no se ha visto satisfecha, o lo que es lo mismo, un "órgano mental" ha sido afectado.

El origen del sufrimiento, tal como señalaba Buda, está en querer retener algún aspecto de la realidad que nos interesa, sin ver que "el todo" está en un constante fluir. La seguridad psicológica parece ser una ficción de la mente que espera encontrar lo estable, lo indestructible y lo eterno. La madurez psicológica de un yo fuerte es la aceptación de que nada es para toda la vida. Del desprendimiento nace la paz. Aunque hay sufrimientos más importantes que otros, y algunos francamente pueriles, todos dejan su lección.

El sufrimiento es el termómetro del alma, la señal que nos indica el camino para alcanzar el fondo de nuestra conciencia y eliminar los esquemas mentales maladaptativos. Mientras el motor principal de la evolución de las especies ha sido el peligro, el sufrimiento es el principal impulsor del crecimiento psicológico personal. Aunque no nos guste, no se puede avanzar sin él, más aun, si lo evitamos, cerramos las puertas de la realidad interior. Nada más peligroso que una infección sin fiebre. No estoy diciendo que debamos rendirle culto al sufrimiento, ni regodeamos en él a la manera masoquista, sino que realistamente comprendamos su función. Insisto, pese a que nos fastidie, el sufrimiento nos enseña el lado oscuro de la mente y qué cosa modificar. Desde este punto de vista, muchos incidentes críticos pueden concebirse como una ocasión para mejorar.

Es decir, toda situación de estrés es una oportunidad para reestructurarse a sí mismo. O dicho de otra forma, toda transformación real conlleva una dosis de malestar implícito.Los reveses de la vida muchas veces son una ocasión para cambiar. Si la intensidad de la experiencia es alta, su impacto puede producir una verdadera revolución interior en la manera de ver y percibir el mundo.

Para meditar:

La sabiduría natural te muestra cómo el dolor es un amigo fiel que te jala una y otra vez para que tomes conciencia de algún percance físico real o potencial. La mente imitó esta forma de supervivencia, la trasladó al mundo psicológico e inventó el sufrimiento.

El sufrimiento es una señal que te alerta sobre la existencia de esquemas psicológicos negativos que debes modificar para que no te dañen, pero además, cuando le confieres a tu pena un sentido de superación, ese sufrimiento adquiere una dimensión específicamente humana que trasciende lo meramente animal y te engrandece.

De ahora en adelante, cuando el sufrimiento se haga notar, no intentes hacerlo desaparecer de inmediato. Míralo, descífralo, acércate a él con humildad para ver qué quiere. El sufrimiento es el privilegio de la autoconsciencia, el baluarte de la vida en plena acción que pugna por seguir adelante. El sufrimiento te recuerda que eres transformación viva y la punta de lanza de la creación. Puedes aprender cada día más de ti mismo, aunque a veces duela un poco. No olvides que el universo te está hablando, se está manifestando a través tuyo. ¡Escúchalo, algo tendrá para decirte!


(Walter Riso de su Libro Sabiduría Emocional (el regreso a casa).

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