Descifrando el miedo ...


"No es que el héroe sea más valiente que nadie, sino que lo es por cinco minutos más" (EMERSON)


La función biológica del miedo es protegernos ante el peligro real. Cuando estamos en una situación amenazante, un sistema especialmente diseñado para estos casos se activa y nos prepara para la huida. Una vez se detecta la fuente del posible daño, la fisiología dispara una sustancia llamada adrenalina, la que a su vez enerva una serie de cambios físicos: dilatación de la pupila, sudoración, taquicardia, temblor, palidez, tensión muscular, gritos y una sensación interna de inquietud y alarma. Algo nos dice que no debemos quedamos ahí y que tenemos que escapar. A diferencia de lo que ocurre con los miedos psicológicos, el miedo biológico siempre se agota. Sube en pico, se mantiene en forma de meseta un instante, y luego, si no le metemos cabeza al asunto, decrece. Ése es el ciclo natural. Por el contrario, la curva del temor mental puede no declinar jamás.

Si nos acercamos a lo natural, descubriremos que los síntomas que acompañan la experiencia del pánico pueden ser vistos desde una perspectiva más amigable. Cada componente de la emoción nos cuenta cómo debió de haber sido la lucha por la supervivencia hace millones de años. Ellos nos hablan de cómo actúa el mundo natural. La dilatación de la pupila permitía aumentar la capacidad de visión en la oscuridad; el hombre no conocía el fuego y es probable que muchos depredadores estuvieran al acecho amparados en la oscuridad. El temblor originado por la adrenalina, tal como lo ha demostrado la psicología animal, posee un significado comunicativo de alertar a los otros miembros del grupo y pedir ayuda; algunos animales, como las gacelas, utilizan el temblor para avisar de la proximidad del depredador con muy buenos resultados (recordemos que el lenguaje humano no estuvo desde el principio). La taquicardia permite bombear más sangre y prepararse para un mayor gasto energético, como correr o saltar más. El sudor permite escabullirse y resbalarse más fácilmente del atacante. La palidez y el desmayo, tal como enseñan algunos estudios etológicos, permiten pasar desapercibido para ciertas especies agresoras.

En la naturaleza nada está de más. Todo responde o respondió a un increíble y maravilloso mecanismo de supervivencia. Cuando sentimos los síntomas del miedo, es nuestra madre naturaleza la que se está manifestando para cuidarnos: un acto de amor cósmico. En esos momentos de temor,estamos presenciando la magnificencia de lo natural obrando como en los viejos tiempos, estamos reviviendo la historia de la evolución y de codificando el eco de la creación. N o digo que sentir miedo sea delicioso, sino que además de útil, es una oportunidad para ver cómo funciona el universo.Si el miedo fuera agradable, hace rato se hubiera acabado la vida en el planeta. El miedo es incómodo, pero no duele.Si el miedo se activa inesperadamente, deberíamos hablar con él y de paso con nosotros mismos: "Te activaste de nuevo. No entiendo por qué lo hiciste, pero supongo que debes de haber creído que hay peligro en alguna parte. Posiblemente yo te haya mandado un. mensaje equivocado... Esta sensación incómoda que estoy sintiendo es adrenalina... Ella es la que me produce la inquietud y no otra cosa...Simplemente fue una falsa alarma... Yo entiendo que no puedas parar, porque una vez activado debes completar el ciclo que dura algunos minutos... Lo que estoy sintiendo en este momento es la energía de vida corriendo por mis venas... En este momento yo soy la naturaleza... Estos cambios transitorios que obran en mí, son la fuerza del amor que me cuida... Seguiré con mis actividades hasta que se acabe la sensación...”


Para meditar

El miedo es tu amigo. Él te cuida y te protege cuando estás en peligro.Utilízalo cuando realmente sea necesario hacerlo. No lo derroches en susceptibilidades y angustias inútiles. Temerle a un buen enemigo es una ventaja afortunada que no debes desperdiciar. El miedo forma parte de tu naturaleza, él está ahí porque el universo te quiere vivo. Cambia tu concepción del temor, aunque sea incómodo sentido. Él tiende a agotarse, y a la hora de la verdad, solamente se trata de adrenalina corriendo por las venas. Cada vez que sientas miedo, la biología más primaria te está aconsejando. Te está diciendo: "Algo estás percibiendo como amenazante, por eso me activaste. Dime, ¿qué te preocupa?. La mente inventó la ansiedad, como una forma evolucionada de temor. Ella te da la posibilidad de desarrollar una actitud previsora y prepararte para la defensa, pero no exageres su uso. Elimina de una vez el pensamiento negativo y agrégale un poco de optimismo para que el porvenir sea más refrescante". 

  • Si la ansiedad te molesta demasiado, debes calibrar tu contador de calamidades o  entregarte a la sana resignación. 
  • Si el miedo es irracional, descífralo, enfréntalo y quítalo del camino. 
  • Si es racional, déjalo en paz, él se irá cuando deba hacerlo.


(Walter Riso de su Libro Sabiduría Emocional (De regreso a casa).


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