¿Que hacer con la tristeza?...


Cuando estamos tristes, la naturaleza nos está ofreciendo, al menos, tres opciones de supervivencia:

(1) Conservar energía, si estamos ante una pérdida afectiva,
(2) pedir ayuda, si nos sentimos desamparados, y
(3) buscar soluciones almacenadas, si tenemos un problema difícil de resolver.

En situaciones de pérdida afectiva, como por ejemplo la muerte de un familiar querido, la naturaleza nos imprime una resignación obligatoria para que no sigamos esperando un imposible y conservemos la energía.

El duelo es la manera natural en que nos despojamos de toda esperanza, para aceptar los hechos y hacer que el principio de realidad se imponga sobre el principio del placer. Si no fuera así, el organismo se agotaría en una quimera desgastante. Precisamente, los duelos no elaborados ocurren cuando los sujetos se resisten a entrar en la desesperanza saludable del "ya nada puede hacerse". Estos individuos apelan a una especie de momificación psicológica de la persona ausente y hacen negación de la realidad.

El duelo es una respuesta no aprendida, normal y útil, que posee cuatro fases. Una primera etapa, de embotamiento de la sensibilidad, en la cual el sujeto se siente aturdido e incapaz de entender lo ocurrido; puede durar horas o semanas, y algunos deudos se quedan ahí.

En una segunda etapa, de anhelo y búsqueda, la persona no acepta que la pérdida sea permanente. Aquí pueden aparecer manifestaciones como llanto, congoja, insomnio, pensamientos obsesivos, sensaciones de presencia del muerto (y obviamente visitas a videntes y brujos), cólera y rabia, en fin, en esta etapa se intenta reestablecer inútilmente el vínculo que se ha roto. Es una etapa de ansiedad y desesperación; puede durar de dos a tres meses.

La característica del tercer período es el de la tristeza propiamente dicha. El sujeto, pese al dolor, acepta la pérdida; el tiempo promedio es de dos a tres meses. Si la persona se queda en esta etapa sobreviene la depresión. Finalmente, se entra a la fase de reorganización, donde,ya sí, se comienza a renunciar definitivamente a la esperanza y el individuo recupera la iniciativa y las ganas de vivir. Se calcula que un duelo normalmente elaborado puede durar de seis meses a Un año, dependiendo de la cultura y la historia previa del sujeto. Algunas personas crean un duelo crónico, es decir, se quedan estancados en a tercera etapa. Otras, se quedan en la primera etapa, y configuran lo que se llama ausencia de aflicción consciente.

La mente inventa la depresión

Si bien la mente no es la responsable de todas las depresiones, ya que alrededor de un veinticinco por ciento de ellas se deben a alteraciones bioquímicas, sí es la principal causante. El evento estresante externo debe encontrar vulnerabilidades psicológicas específicas para que germine la depresión; de no ser así, nada pasa.

Las predisposiciones psíquicas a la depresión adoptan la forma de teorías o creencias. Si pienso que, "no soy querible", "soy un inútil", o, en una versión más musical, "que el mundo fue y será una porquería", es probable que esté caminando en la cuerda floja. Aunque los pensamientos negativos frente a uno, al mundo y al futuro son los disparadores principales del trastorno, el sujeto depresivo posee un toque de pesimismo radical totalmente desalentador.

Una cosa es poner la esperanza en su sitio para que no moleste, y otra muy distinta eliminarla para siempre. Una desesperanza infinita, sin opciones positivas, es lo más parecido al infierno. Hay personas que poseen el terrible don de ver solamente lo malo, un detector de fallas luctuoso y displacentero. No me refiero a la ansiedad que surge de anticipar situaciones amenazantes, sino a encontrar todo el tiempo el punto discordante: un realismo crudo y oscuro. Es la vieja costumbre gramatical de comenzar con un, "Sí pero..."

La depresión no es tristeza, y establecer la diferencia es fundamental para saber cuándo preocuparse.


Los siguientes puntos podrán aclarar la cuestión.

1. En la depresión siempre hay una tendencia al desamor personal y a la baja autoestima. En la tristeza, a pesar de todo, el sujeto se sigue queriendo a sí mismo.

2. En la depresión hay un claro sentimiento autodestructivo, que puede incluso llevar a la muerte. Junto con la anorexia nerviosa, es la enfermedad psicológica en que más peligra la vida. La persona triste nunca piensa seriamente en destruirse a sí misma.

3. La persona depresiva siempre busca la soledad y el aislamiento afectivo. Una profunda decepción por la gente define gran parte de su comportamiento. El sujeto triste busca ayuda, y aunque a vecesquiera estar solo, no pierde la capacidad de conectarse afectivamente con los demás.

4. En el individuo depresivo, el estado de ánimo negativo se sobregeneraliza abarcando todas las áreas de su vida. El sujeto aquejado de la enfermedad lleva la depresión a cuestas durante todo el día y a todas partes, de ahí que su desempeño general se vea seriamente alterado. En la tristeza, aunque el rendimiento disminuye un poco, el individuo puede seguir desempeñándose de una manera relativamente aceptable.

5. La persona depresiva no suele tener una consciencia clara del porqué de la enfermedad, mientrasque la mayoría de los sujetos tristes pueden llegar a identificar claramente la causa de su malestar.

6. La depresión es más intensa y dura más tiempo que la tristeza. Mientras los síntomas del depresivo pueden durar meses, la tristeza no suele estar presente por más de una o dos semanas.

La depresión psicológica es uno de peores inventos de la mente. Su origen está arraigado en el desamor y la soledad creada por la cultura del abandono. Si durante los primeros años de vida el niño ha establecido vínculos afectivos estables y seguros, creará inmunidad depresiva; si por el contrario, la infancia estuvo matizada por pérdidas y carencias afectivas, será altamente vulnerable a contraer la enfermedad.

La depresión psicológica no parece cumplir ninguna función adaptativa para la supervivencia del hombre. Su existencia es el resultado de una clara desviación de la autoconsciencia humana, que mal interpretó el sentido adaptativo de la emoción primaria de la tristeza.

La depresión es el luto del alma, el llanto de Dios, y la preocupación constante de un universo que no quiereinvolucionar, sino avanzar. El único antídoto conocido para destruida es alegría en grande y amor para convidar.

Para meditar...

Si la tristeza ha llegado, no la eches a un lado, lee en ella, tradúcela, destápala, y comienza a preguntarte cuál es su mensaje. Puedes estar elaborando inconscientemente una pérdida, necesitando ayuda o tratando de resolver un problema. Si la tristeza te embarga, déjala caminar a tu lado. Dile: "Hola amiga, veo que me vas a acompañar por unos días. Trataré de no pelear contigo para descifrar tu mensaje, pero no molestes demasiado". Puedes verla como un resfriado o un virus inofensivo que crea defensas a tu organismo. Aprovecha la ocasión para descansar un poco y acercarte a la nostalgia. Rescata los buenos recuerdos, y si vas a llorar, hazlo sin resistencias. Deja que la naturaleza te acurruque e inicie el proceso de. recuperación de energía.

Si por el contrario, lo que llega a tu vida es la depresión, ¡pelea!, busca ayuda, corre a golpear las puertas del amor, escarba en tu autoestima, revélate a la muerte, llama a gritos la alegría, pero jamás te quedes quieto. Recuerda que la depresión nunca es normal. Guárdate el orgullo en el bolsillo y pide asistencia profesional. Ante la mínima sospecha, ¡atácala!. La depresión es como las termitas, si uno se demora en exterminarlas, la casa se cae desde sus cimientos.

Recuerda, la vida es un ser viviente y tú eres parte de ella. ¡No malgastes el privilegio de estar vivo!

(Walter Riso de su Libro Sabiduría Emocional)


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