El Poder de nuestros Pensamientos y Palabras




 ¡¡¡ Tenemos ese poder !!!.

Cuando cambiamos las palabras y los pensamientos, cambian también nuestras experiencias. Sea cual sea nuestro pasado, sea cual sea el ambiente del que procedemos, por difícil que haya sido nuestra infancia, hoy podemos hacer cambios. Esta es una idea muy poderosa y liberadora, y si creemos en ella se convierte en realidad. En mi opinión, esta es la forma en que resolvemos todos nuestros asuntos y problemas.
Primero efectuamos el cambio en la mente y entonces la vida nos responde conforme a ello.
Lo que hacemos continuamente es vivir nuestro pasado. Lo que estamos viviendo en estos momentos es lo que nos hemos creado con las creencias y pensamientos del pasado. Así, si en nuestra vida hay algo que no nos gusta, tenemos la opción de recrear nuestras experiencias del futuro. Cuando comenzamos a cambiar nuestra manera de pensar, es posible que no se produzcan muchos cambios positivos de inmediato, pero si continuamos con nuestra nueva forma de pensar, veremos que el mañana se va haciendo diferente. Si queremos que el mañana sea positivo, hemos de cambiar nuestros pensamientos hoy. Los pensamientos de hoy crean las experiencias de mañana.
Muchas personas me preguntan: «Cómo puedo pensar de modo positivo si estoy rodeado de personas negativas?». Cuando estoy con alguna persona que dice cosas negativas, digo para mis adentros: «Eso podrá ser cierto para ti, pero no para mí». A veces incluso lo digo en voz alta. Esta actitud permite a la otra persona ser todo lo negativa que quiera mientras yo continúo fiel a mis creencias positivas. Hago lo posible por evitar a ese tipo de personas. Una podría preguntarse por qué está siempre rodeada de personas negativas. 
Tengamos presente que no podemos cambiar a nadie. Cada persona sólo puede cambiarse a sí misma. Cuando cambiamos en nuestro interior los demás reaccionan a ese cambio. Lo más importante que podemos hacer es cambiar nuestra forma de pensar. Por muy ocupados que estemos o por arduo que sea el trabajo, siempre podemos pensar, y nadie puede meterse en nuestros pensamientos.
Los pensamientos tóxicos envenenan el cuerpo. En la actualidad la ciencia está confirmando que no debemos entregarnos a pensamientos negativos, ya que eso nos enferma y nos mata.
El perdón y el amor son sanadores para todos, sea cual sea el país donde vivimos. Todas las personas de este planeta necesitamos sanar nuestros espíritus primero para poder sanar permanentemente nuestros cuerpos. Hemos venido aquí a aprender las lecciones del perdón y del amor hacia nosotros mismos. Ninguna persona, viva donde viva, puede escapar de estas lecciones. ¿Te niegas a aprender esas lecciones e insistes, por el contrario, en sentirte agraviada y amargada? ¿Estás dispuesta a aprender a perdonar a los demás y a perdonarte a ti misma? ¿Estás dispuesta a amarte y a entrar en la riqueza y plenitud de la Vida? Esas son las enseñanzas de la Vida, y nos afectan a todos por igual. Todos somos Uno; todos somos creados iguales. ¡El amar nos sana a todos! 
Mírate a los ojos y di en voz alta: «Te quiero, y desde este mismo momento voy a empezar a hacer cambios positivos en mi vida. Día a día iré mejorando mi calidad de vida. Me siento a salvo siendo feliz y realizada». Di esto unas tres o cuatro veces, sin dejar de respirar profundamente entre una y otra frase. Observa qué pensamientos pasan por tu mente cuando haces esta afirmación positiva. Si son negativos, deséchalos, no son más que vieja retórica. Diles: «Gracias por decírmelo». Puedes reconocer los pensamientos negativos sin darles poder. De ahora en adelante, siempre que veas un espejo, mírate a los ojos en él y di algo positivo. Si tienes prisa, simplemente repite: «Te quiero». Este sencillo ejercicio producirá fabulosos resultados en tu vida. Si no me crees, pruébalo.

(Louise L. Hay de su Libro El mundo te esta esperando).




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