La ceremonia del Té...


En Japón celebran la ceremonia del té. En todos los monasterios zen y en la casa de cualquier persona que se lo pueda permitir existe un pequeño templo para tomar el té. El té ya no es algo ordinario y profano, lo han transformado en una celebración. El templo para tomar el té se construye de una determinada manera: dentro de un hermoso jardín, con un bonito estanque; cisnes en el estanque y flores alrededor. Los invitados llegan y tienen que dejar sus zapatos fuera; esto es un templo. Y cuando entras en el templo no puedes hablar; tienes que dejar atrás tu mente, tus pensamientos y tus palabras, junto a los zapatos. Te sientas en postura de meditación y la anfitriona, la mujer que te está preparando el té, tiene unos movimientos tan delicados que parece que estuviera bailando, dando vueltas y preparando el té, colocando las tazas y los platos delante de ti como si fueses un dios. Con un gran respeto... ella se inclinará, y tú debes recibir el té con el mismo respeto.
El té se prepara en un samovar especial que emite bellos sonidos, tiene su propia música. Todo el mundo debe detenerse primero a escuchar la música del té, esto forma parte de la ceremonia del té. Todo el mundo está en silencio, escuchando... fuera, en el jardín, pían los pájaros y el samovar.., el té crea su propia música.. Estás rodeado de paz...
Cuando el té está listo se vierte en cada taza, y no se debe beber como se hace en cualquier parte. Primero debes oler el aroma del té. Debes beber un sorbo como si viniese del más allá, tómate tu tiempo, no hay prisa. Quizá alguien empiece a tocar la flauta o la cítara. Es un hecho cotidiano, sólo es té, sin embargo lo han convertido en una hermosa fiesta religiosa. Todo el mundo sale de ahí renovado, descansado, sintiéndose más joven, sintiéndose más animado.
Y si se puede hacer con el té, se puede hacer con todo: con la ropa, con la comida. La gente vive adormilada; de lo contrario, cualquier tela, cualquier ropa tiene su propia belleza y nos da una determinada sensación. Si eres sensible, la ropa no servirá sólo para cubrir tu cuerpo, sino que será algo que exprese tu individualidad, algo que exprese tu gusto, tu cultura, tu ser. Todo lo que hagas debería ser una expresión de ti, y debería llevar tu firma.
¡De esta forma, la vida se convierte en una celebración constante!

(Osho de su Libro Madurez).

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