El arroyo de la vida...


Es un fenómeno que está fluyendo de modo permanente; está en movimiento, no es estático. Incluso cuando estás aquí no eres estático. Las cosas cambian momento a momento: el cuerpo es una corriente, la mente es una corriente, tu ser es una corriente. Ni siquiera eres el mismo en dos momentos consecutivos. Por la mañana estabas muy feliz, muy confiado, por la tarde has empezado a dudar y desconfiar, y por la noche todo el mundo es escéptico, cínico y sarcástico. Por la mañana temprano todo el mundo parece devoto e inocente. A lo largo del día, mientras vas siendo engañado, empujado y estirado de un lado y del otro, empiezas a perder tu inocencia.
Estás cambiando constantemente..., en movimiento. Y si tratas de seguir siendo el mismo crearás tu infelicidad, porque entonces estarás luchando en contra de tu propia vida. El mensaje fluye, déjate llevar. El mensaje es: no nades contra la corriente. El mensaje se va con la corriente; es tu vida. Y no tengas miedo, porque este arroyo ha estado fluyendo desde el pasado, durante siglos -no tienes que tener miedo-, y este arroyo seguirá fluyendo en el futuro también a través de los siglos. De una eternidad a otra eternidad.
Eres el tejido de este universo. No desaparecerás. Aunque desaparezcas muchas veces, permaneces; lo esencial permanece. Sólo lo no esencial vuelve a desaparecer, pero lo no esencial no eres tú.
(Osho de su Libro La Sabiduría de las Arenas).

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